Crónica: Feid conquista Madrid con un espectáculo donde Feid y Ferxxo hablan el mismo idioma
- Stanza Musical

- 17 jul
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Hay noches en las que un concierto deja de ser un simple espectáculo para convertirse en un lugar donde miles de personas sienten exactamente lo mismo al mismo tiempo. Eso fue lo que ocurrió este jueves en el Movistar Arena de Madrid. Desde mucho antes de que comenzara el show, el recinto respiraba una emoción difícil de explicar. Camisetas verdes, sonrisas, abrazos y un murmullo constante anunciaban que la espera estaba a punto de terminar. Cuando las luces se apagaron, ya no había marcha atrás: Madrid estaba preparada para reencontrarse con Feid.
La oscuridad dio paso a un estruendo ensordecedor. Entre la ovación apareció el artista colombiano caminando sobre el escenario con una pequeña maleta en la que destacaba una gran "X", uno de los símbolos que acompañan al 'FALXO Tour', una gira que juega con las dos caras de su universo artístico: el Feid más cercano y emocional frente al Ferxxo más explosivo y festivo. Bastó esa imagen para que el Movistar Arena estallara de emoción.
Fotos: Stanza Musical - @Marta Pons
Los primeros acordes de "El Padrino" hicieron temblar el recinto. Miles de gargantas comenzaron a cantar al unísono mientras un impresionante despliegue de luces verdes inundaba cada rincón del pabellón. Sin apenas dar tiempo a recuperar el aliento llegaron "Te Mata" y "Old Navy", tres canciones que marcaron un inicio demoledor y dejaron claro que la energía no iba a bajar durante toda la noche.
Con un Movistar Arena completamente lleno y entregado desde el primer minuto, Feid se tomó unos instantes para agradecer el cariño que siempre ha recibido en España. "Este concierto se lo debíamos a ustedes desde hace mucho tiempo, con música de todos los tiempos", confesó emocionado, unas palabras que fueron recibidas con una ovación que volvió a hacer retumbar el recinto. No era una frase más: se notaba que el artista tenía ganas de reencontrarse con el público madrileño, y Madrid llevaba demasiado tiempo esperando este momento.
El repertorio fue un auténtico viaje por las distintas etapas de su carrera. Sonaron himnos como "El Cuarto de Ferxxo", "El Hexxo", "RON", "Qué Vuelta Vox", "LUNA", "Si Te Vas", "VACAXIONES", "Purrito Apa" y "NEA", entre muchas otras, demostrando la evolución de un artista que ha sabido construir un universo propio dentro de la música urbana. Cada canción encontraba la misma respuesta: miles de voces cantando cada palabra como si fuera la primera vez.
Fotos: Stanza Musical - @Marta Pons
Uno de los aspectos que más llamó la atención fue la autenticidad con la que Feid afrontó todo el concierto. Sin necesidad de artificios innecesarios, consiguió mantener una conexión constante con el público. Hubo momentos para la fiesta más desenfrenada, pero también espacio para detenerse, mirar alrededor y agradecer el apoyo de unos seguidores que le han acompañado durante todos estos años. Esa cercanía fue, probablemente, uno de los mayores aciertos de la noche.
Visualmente, el espectáculo estuvo a un nivel sobresaliente. La iluminación evolucionaba con cada bloque del concierto, mientras las pantallas envolvían el escenario con imágenes que acompañaban perfectamente la intensidad de cada tema. A todo ello se sumaron espectaculares llamaradas que aparecían en los momentos de mayor explosión, provocando una reacción inmediata entre un público que no dejó de saltar, cantar y celebrar cada instante.
La comunión entre artista y asistentes fue absoluta. El Movistar Arena se transformó en un gigantesco coro donde era prácticamente imposible distinguir la voz de Feid de la de las miles de personas que coreaban cada una de sus canciones. Desde la pista hasta el último asiento de las gradas, la emoción era compartida. Había sonrisas, abrazos, lágrimas de felicidad y esa sensación de estar viviendo un momento que permanecerá durante mucho tiempo en la memoria de quienes llenaban el recinto.
Uno de los instantes más emotivos llegó cuando Feid invitó a subir al escenario a Martina, una joven seguidora que se ha ganado el cariño del artista compartiendo su música en redes sociales. Junto a él interpretó "Medellín Takai", protagonizando una escena cargada de ternura que arrancó una enorme ovación del público. Durante unos minutos, el concierto se detuvo para regalar uno de esos recuerdos que van mucho más allá de la música y que reflejan el vínculo tan especial que Feid mantiene con quienes le siguen.


Fotos: Stanza Musical - @Marta Pons
La noche también dejó un pequeño contratiempo durante la interpretación acústica de "XNTXS", cuando un problema técnico interrumpió el sonido durante unos minutos. Lejos de romper la magia del concierto, Feid reaccionó con naturalidad y comenzó a comunicarse con el público mediante gestos, mientras miles de asistentes iluminaban el recinto con las linternas de sus teléfonos móviles. Fue otro ejemplo de esa complicidad que presidió toda la velada.
No faltaron tampoco los mensajes de cariño hacia la comunidad latina presente en Madrid. Al contemplar las numerosas banderas que ondeaban entre la pista y las gradas, el artista quiso dedicar unas palabras de reconocimiento a todos ellos, antes de bromear con la inminente final del Mundial entre España y Argentina, despertando sonrisas y aplausos entre los asistentes.
Conforme el concierto se acercaba a su desenlace, la intensidad no hizo más que crecer. El público seguía respondiendo con la misma fuerza que al principio, como si el paso de las dos horas apenas hubiera existido. Finalmente, "Quiero" y "La Mejor Música" pusieron el broche de oro a una actuación que dejó al Movistar Arena completamente rendido.
Fotos: Stanza Musical - @Marta Pons
Feid no solo ofreció un concierto. Regaló una experiencia construida desde la cercanía, la emoción y una autenticidad que se respiró de principio a fin. Hubo un espectacular despliegue visual, fuego, luces, miles de voces cantando al unísono y un repertorio capaz de recorrer casi una década de carrera. Pero, por encima de todo, hubo algo que ningún efecto especial puede fabricar: la sensación de pertenecer, durante unas horas, a una misma familia unida por la música.
Madrid llevaba tiempo esperando este reencuentro. Y, viendo la manera en la que el público despidió a Feid, queda claro que la espera mereció completamente la pena.

















