Hay noches en las que un concierto deja de ser un simple espectáculo para convertirse en un lugar donde miles de personas sienten exactamente lo mismo al mismo tiempo. Eso fue lo que ocurrió este jueves en el Movistar Arena de Madrid. Desde mucho antes de que comenzara el show, el recinto respiraba una emoción difícil de explicar. Camisetas verdes, sonrisas, abrazos y un murmullo constante anunciaban que la espera estaba a punto de terminar. Cuando las luces se apagaron, ya n