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Crónica: Music Bank llevó la magia del K-Pop hasta el corazón de Barcelona

Foto del escritor: Stanza Musical
Stanza Musical
hace 2 días
6 min de lectura

Más de 37.500 personas, siete grupos, un estadio convertido en un mar de lightsticks y más de tres horas de música, baile y emociones. Music Bank llegó al Estadi Olímpic de Barcelona para demostrar, una vez más, que el K-Pop no entiende de fronteras y que su conexión con el público europeo sigue creciendo a pasos agigantados.


Hay noches que empiezan mucho antes de que se apaguen las luces de un escenario. La del Music Bank comenzó en los alrededores del Estadi Olímpic en Barcelona, entre camisetas de colores, pancartas, photocards, outfits inspirados en los idols y miles de fans que habían viajado desde distintos lugares con una única misión: vivir en directo una de las grandes celebraciones del K-Pop en Europa.


Foto: Music Bank -  Christian Bertrand
Foto: Music Bank - Christian Bertrand

Desde primera hora, Montjuïc ya respiraba una energía diferente. Diferentes fandoms, diferentes lightsticks y diferentes canciones compartían un mismo espacio, esperando el momento en el que las luces del estadio se apagaran y comenzara el espectáculo. Y cuando finalmente ocurrió, quedó claro que aquella iba a ser una noche muy especial.


Con el lema “K-Pop colorea el mundo”, Music Bank reunió sobre el escenario a ALPHA DRIVE ONE, CORTIS, NCT WISH, xikers, NMIXX, ENHYPEN y ATEEZ, en una celebración que tuvo como maestro de ceremonias a Park Bo-gum, uno de los actores más reconocidos de Corea del Sur.

Precisamente, una de las dinámicas que acompañó toda la noche fue la aparición de Park Bo-gum antes de cada actuación para presentar a los diferentes artistas. Un formato que hacía que cada salida al escenario se sintiera como el comienzo de un nuevo capítulo dentro del espectáculo.


Y los primeros en abrir esa historia fueron ALPHA DRIVE ONE, que pusieron en marcha la maquinaria con Born Dire, Raw Flame, Good Life y FREAK ALARM. Después llegaría el turno de CORTIS, para continuar dando forma a una noche en la que los cambios de escenario y las actuaciones se sucedían sin dejar apenas espacio para tomar aire.

Uno de los grandes protagonistas de la velada fue, sin duda, el público. Los fanchants se escuchaban desde cualquier punto del Estadi Olímpic y los artistas no tardaron en darse cuenta de que Barcelona estaba preparada para cantar, bailar y devolverles toda la energía que llegaba desde el escenario.


NCT WISH continuaron la fiesta con Sticky y Poppop, antes de que xikers hicieran vibrar el estadio con Superpower e Iconic. Pero si algo quedó patente durante toda la noche fue que Music Bank no quería limitarse a encadenar actuaciones: había una intención clara de acercar a los artistas al público.

Y ahí llegó uno de los momentos más divertidos de la noche.


Uno de los grandes atractivos de Music Bank fueron los numerosos guiños a nuestro país. Algunos artistas incluso se atrevieron a presentar sus actuaciones en español, con mayor o menor soltura, provocando las sonrisas y los gritos del público. Puede que alguna pronunciación no fuese perfecta, pero precisamente ahí estaba el encanto: era un detalle que demostraba las ganas de conectar con quienes llevaban horas esperando para verles.


Foto: Music Bank - Christian Bertrand


NMIXX fueron especialmente protagonistas en este sentido. Además de interpretar canciones como Soñar (en su version española) , Heavy Serenade o Blue Valentine, el grupo quiso jugar directamente con los fans a través de diferentes retos. La cámara enfocaba a personas del público según los colores que mostraban y, dependiendo de cada elección, tocaba cantar una serenata, hacer una declaración de amor o enfrentarse a alguno de los retos que proponían las integrantes.


El estadio se convirtió durante unos minutos en un enorme juego compartido entre escenario y grada. Y después de las risas y la complicidad, NMIXX todavía tenían más música preparada.

Pero el homenaje a España no terminaría ahí.


En uno de los special stages de la noche, NMIXX sorprendieron interpretando una canción de Karol G, un momento que volvió a provocar una enorme reacción entre el público. Era imposible no sonreír viendo cómo la música española y latina se colaba en una celebración esencialmente coreana.

También hubo tiempo para otros encuentros especiales. Jay, de ENHYPEN, compartió escenario con Park Bo-gum, en uno de esos momentos diferentes que ayudan a convertir un concierto multitudinario en algo más cercano.


Si hubo un momento que difícilmente olvidaremos, fue el protagonizado por ATEEZ.

El grupo apareció por sorpresa para enfrentarse a un reto de baile. Lo que parecía simplemente otro de los momentos espontáneos de la noche terminó teniendo una recompensa muy especial: si ganaban, lanzarían al público balones de fútbol firmados.

¿El motivo? España es campeona del mundo, y los artistas quisieron hacer su particular homenaje a nuestro país.

La reacción del público fue inmediata.


Foto: Music Bank - Christian Bertrand


Entre bailes, gritos y risas, ATEEZ demostraron una vez más esa capacidad que tienen para convertir cualquier momento en espectáculo. Y cuando llegó la hora de cumplir la promesa, los balones comenzaron a volar hacia las gradas, convirtiéndose en uno de esos recuerdos que seguramente algunos fans conservarán durante muchísimo tiempo.


Llegó entonces una de las partes más esperadas de la noche: la sesión de covers.

ALPHA DRIVE ONE se atrevieron con Armageddon, de aespa, mientras que xikers hicieron suyo DNA, de BTS. Dos actuaciones que demostraron que el K-Pop también sabe mirarse a sí mismo y rendir homenaje a algunas de las canciones que han marcado a generaciones de fans.

Después sería el turno de ENHYPEN, que llevaron al escenario Bloody Paradise y Knife, antes de que ATEEZ tomaran definitivamente las riendas de la noche.


Y entonces llegó el momento de dejarse la voz.

ATEEZ salieron dispuestos a convertir el Estadi Olímpic en una auténtica locura con BAD, Adrenaline y Guerrilla. La energía del grupo sobre el escenario encontró su reflejo perfecto en las miles de personas que llevaban horas esperando ese instante.

Porque si algo caracteriza a un concierto de K-Pop es precisamente esa conversación constante entre artista y público. Ellos cantan, bailan y entregan toda su energía; las gradas responden con los fanchants, los lightsticks y voces capaces de atravesar un estadio entero.


Y cuando llegó el inevitable “Break the wall”, ya no quedaba prácticamente nadie sentado.

ATEEZ todavía tendrían una última sorpresa para despedirse del público: una carroza que recorrió el estadio mientras los integrantes saludaban a las personas que habían llenado las gradas. Una manera de acercarse un poco más a quienes habían convertido aquella noche en algo tan especial.


Foto: Music Bank -  Christian Bertrand
Foto: Music Bank - Christian Bertrand

Pero todavía faltaba una canción.

Los siete grupos regresaron juntos al escenario para poner el punto final a la noche con “Dynamite” de BTS. Todos los artistas compartiendo escenario, los fans cantando a pleno pulmón, miles de lightsticks iluminando el Estadi Olímpic y, como colofón, los fuegos artificiales.

Durante unos minutos, las diferencias entre fandoms desaparecieron por completo. Solo quedaba la música.


Y quizá esa sea una de las cosas más bonitas que nos llevamos del Music Bank: la sensación de haber compartido algo mucho más grande que un concierto. Una noche en la que diferentes artistas, diferentes fandoms y personas llegadas desde lugares muy distintos encontraron un mismo punto de encuentro.

Cuando las luces del estadio volvieron a encenderse, todavía quedaban miles de lightsticks brillando entre las gradas. Como si nadie quisiera aceptar del todo que aquello había terminado.


Para nosotros, vivir Music Bank en Barcelona desde dentro ha sido una de esas experiencias que nos recuerdan por qué amamos tanto la música en directo. Y también por qué nos encanta descubrir nuevos mundos musicales, acercarnos a ellos y poder contarlos desde nuestra propia mirada.

El K-Pop lleva tiempo demostrando que su lugar está mucho más allá de Corea, y noches como esta confirman la enorme conexión que existe entre sus artistas y el público europeo. Barcelona fue durante unas horas una pequeña parte de ese universo.


Foto: Music Bank -  Christian Bertrand
Foto: Music Bank - Christian Bertrand

Desde Stanza Musical queremos agradecer especialmente a Sond3 y L.A. Rock Entertainment la invitación y la oportunidad de vivir de cerca un evento de estas dimensiones, así como a KBS por hacer posible que Music Bank cruzara fronteras y trajera hasta Europa un pedacito de la cultura y la música que tanto nos apasiona.


Nos quedamos con las canciones, los bailes, los gritos, los lightsticks, las sonrisas y todos esos pequeños momentos que hicieron diferente esta noche.

Y, sobre todo, con las ganas de volver a vivirla.

Porque si algo tenemos claro después de esta edición del Music Bank en Barcelona es que queremos repetir.

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