Crónica: Una noche para bailar, cantar y olvidar el mundo junto a Romeo Santos y Prince Royce
- Stanza Musical

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La bachata encontró el pasado sábado 25 de julio uno de esos escenarios destinados a quedar en la memoria. El Estadio Riyadh Air Metropolitano reunió a 54.000 personas dispuestas a olvidarse del mundo durante unas horas para dejarse llevar por el ritmo, las letras y el magnetismo de dos de los mayores referentes del género: Romeo Santos y Prince Royce. Y vaya si lo consiguieron.
"El objetivo es que en las próximas dos horas, aunque algunas personas tengan problemas o estrés, al igual que alguno de nosotros, lo dejen en sus casas, porque aquí vinimos a bailar, a cantar, a brincar y a gozar", anunciaba Romeo Santos antes de que comenzara una auténtica celebración de la bachata. No era solo una frase para abrir el espectáculo; era toda una declaración de intenciones que el público hizo suya desde el primer segundo.
El concierto arrancó con ambos artistas compartiendo escenario para interpretar "Better Late Than Never", dejando claro que esta no sería una sucesión de actuaciones individuales, sino una auténtica unión musical. Romeo tomó después el relevo con "La Diabla", mientras Prince Royce respondió con "Recházame", en un intercambio constante donde los dos permanecieron prácticamente todo el tiempo sobre el escenario, acompañándose incluso cuando la canción pertenecía al repertorio del otro.
La cuarta parada de la noche llegó con "Celeste", interpretada por ambos, y desde ese momento el concierto tomó velocidad de crucero. Uno tras otro fueron cayendo himnos que hicieron cantar al Metropolitano de principio a fin: "Eres Mía", "Te Robaré", "Cancioncitas de Amor", "Stand By Me", "Dardos", "Incondicional", "Imitadora", "La Carretera", "Llévame Contigo", "La Amaré", "Necio", "El Amor Que Perdimos", "Ay San Miguel" o "Jezabel", entre muchos otros.
Tampoco faltaron algunos de los grandes éxitos que ambos popularizaron junto a otros artistas. Prince Royce llevó al directo "Sensualidad", originalmente junto a Bad Bunny y J Balvin, mientras Romeo hizo lo propio con "Ella Quiere Beber", de su colaboración con Anuel AA. El público también celebró "Khe", aunque sin Rauw Alejandro presente, y "El Clavo", el conocido tema de Prince Royce junto a Maluma.
Pero si algo tuvo esta noche fue complicidad. Entre canción y canción hubo espacio para las bromas, para las sonrisas y para hacer partícipe a un público que respondió absolutamente a todo. Uno de los momentos más divertidos llegó con una improvisada batalla de gritos entre hombres y mujeres. El resultado fue incontestable: las mujeres arrasaron. Entre risas, Romeo Santos no dudó en reconocer la derrota masculina asegurando que "ellas siempre ganan y son las que mandan", provocando una nueva ovación entre los asistentes.
La fiesta continuó con una sorprendente versión de "Noche de Sexo", el clásico de Wisin & Yandel, al que Romeo y Prince quisieron dar su propio sello. Poco después llegó uno de esos instantes que convierten un concierto en una gran celebración colectiva. Ambos levantaron sus vasos para brindar junto al público mientras iban nombrando distintos países representados entre las gradas. Cada mención desataba una nueva ola de aplausos, hasta que finalmente llegó el brindis por España, recibido con un estruendo que hizo temblar el estadio.
El repertorio siguió creciendo con "Bebo", "Mi Última Carta", "Promise", la inolvidable colaboración de Romeo Santos con Usher, "Loco", que comparte con Enrique Iglesias y que el público español bailó con especial entusiasmo, "Mi Santa" y una emocionante interpretación de "La Novelita", donde Prince Royce comenzó la canción para terminar cediendo el protagonismo a las 54.000 voces del Metropolitano, que completaron prácticamente el tema entero.
Sin embargo, había un momento que todos esperaban. Bastó escuchar los primeros acordes de "Obsesión" para que el estadio explotara en una sola voz. Romeo Santos y Prince Royce la interpretaron íntegramente mientras el público convertía el Metropolitano en un inmenso coro. Fue uno de esos instantes difíciles de describir con palabras, donde artista y asistentes parecían formar una única familia unida por la música.
Con "Dile al Amor" parecía llegar la despedida. Pero nadie quería que aquello terminara, y ellos tampoco estaban dispuestos a marcharse todavía. El esperado bis regaló algunos de los momentos más celebrados de toda la noche con "Estocolmo", "Darte un Beso", la siempre irresistible "Propuesta Indecente" y un cierre por todo lo alto con "Lokita por Mí", poniendo el broche perfecto a una velada que dejó una sonrisa difícil de borrar.
Durante más de dos horas no hubo un solo instante de descanso. El público no dejó de bailar, cantar y mover las caderas, demostrando que la bachata sigue siendo mucho más que un género musical: es una forma de vivir la música desde la emoción, la cercanía y la alegría compartida.
Romeo Santos y Prince Royce abandonaron el escenario con la satisfacción de quien sabe que ha firmado una noche especial. Pero si alguien terminó con el corazón lleno fue ese público tan auténtico que convirtió el concierto en una auténtica fiesta latina. Madrid bailó, cantó, brindó y celebró la bachata como solo ocurre cuando dos artistas de este calibre consiguen que miles de personas olviden sus preocupaciones para dedicarse, simplemente, a disfrutar. Y esa, probablemente, fue la mayor victoria de la noche.



























