Después de meses de espera, de escuchar El perro que fuma en bucle imaginando cómo sonarían en directo, de recordar viejos himnos que ya son parte de nuestra memoria colectiva, la fecha del 13 de febrero estaba marcada en rojo. Había una expectación distinta en el ambiente. No era solo otro concierto en la agenda cultural de Burgos ; era el regreso de Taburete , era la noche en la que por fin volvíamos a encontrarnos con esas canciones que nos han acompañado en tantas etapa