top of page
logo 512 a.png

Morat conquista Madrid en una primera noche de lágrimas, recuerdos y felicidad

Foto del escritor: Stanza Musical
Stanza Musical
hace 2 días
5 min de lectura
Foto: Stanza Musical - @CarolMejías
Foto: Stanza Musical - @CarolMejías

A veces, la música termina formando parte de nosotros de una manera que ni siquiera somos capaces de explicar. Se cuela en nuestros recuerdos, acompaña nuestras alegrías, nos sostiene en los días difíciles y pone palabras a aquello que no sabemos expresar. Morat lleva años haciendo precisamente eso: convirtiendo emociones en canciones y acompañándonos en algunos de los capítulos más importantes de nuestras vidas.


Anoche, el Movistar Arena de Madrid se convirtió en el refugio de miles de corazones que necesitaban cantar, sentir y dejarse llevar. Desde la pista hasta la última fila, el recinto vibró desde los primeros acordes en una primera noche que fue mucho más que un concierto: una celebración de los recuerdos, la alegría y todo aquello que la música consigue despertar en nosotros.


Envuelta en una cortina negra semitransparente, la banda apareció sobre un escenario dividido en varias plataformas. La respuesta del público fue inmediata y la energía no dejó de crecer durante un espectáculo que resultó una auténtica pasada de principio a fin.


Una historia que también es nuestra


Tras las primeras canciones, Isaza se dirigió al público para recordar los comienzos de Morat en España y expresar su felicidad por regresar a Madrid para ofrecer cuatro conciertos. Agradeció todo el cariño recibido y animó a los asistentes a luchar por sus sueños y a no dejar para mañana aquello que de verdad desean. Un mensaje sencillo, pero necesario, que encajó a la perfección con el espíritu de una noche en la que las emociones estuvieron muy presentes.

Con Eclipse solar, Aprender a quererte, Cuando nadie ve y Ya es mañana, el público continuó entregándose a cada canción. Villamil recordó lo especial que es para ellos tocar en Madrid, una ciudad donde se sienten como en casa, antes de dar paso a Primeras veces.


Uno de los momentos más íntimos llegó con Antes de los 30. Isaza y Villamil se sentaron con sus guitarras para regalarnos un tramo acústico acompañado de frases dedicadas a Madrid que aparecían proyectadas en el escenario. Durante unos minutos, la intensidad del espectáculo dio paso a la cercanía, los recuerdos y esa sensación de que algunas canciones parecen escritas para acompañarnos durante toda la vida.


Foto: Stanza Musical - @CarolMejías


Cuando miles de voces se convierten en una sola


La banda trasladó después el espectáculo a un segundo escenario situado en el centro de la pista. Allí, Martín protagonizó Mi suerte, antes de sorprender al público invitando a un fan a subir al escenario con una cámara para grabarlos durante MTV, a modo de revivir recuerdos de sus primeros ensayos donde un amigo siempre los grababa.

La siguiente elección quedó en manos de los asistentes, que votaron mediante sus pulseras luminosas. La ganadora fue Cuánto me duele, un momento que convirtió al público en protagonista de la noche. Dos mil algo, con Isaza al piano y Villamil a la guitarra y la armónica, puso el broche a este tramo más cercano antes de regresar al escenario principal.


Con Simón y Martín junto al resto de la banda, Desastre natural marcó el regreso a un espectáculo que siguió creciendo con Lo poco que yo quiero, Debí suponerlo, Cómo te atreves, Faltas tú y Besos en guerra, hasta llegar a Vuelvo a ti.


Fue una sucesión de canciones coreadas a pleno pulmón, entre sonrisas, abrazos y alguna que otra lágrima. Porque cada persona llevaba consigo una historia diferente: un amor, una despedida, un recuerdo o una etapa de la vida que vuelve a cobrar sentido cuando empieza a sonar una determinada melodía.

Quizá ahí reside una de las grandes virtudes de Morat: conseguir que miles de personas compartan una misma emoción sin necesidad de haber vivido las mismas experiencias.


Foto: Stanza Musical - @CarolMejías


Un final para guardar en el corazón


Tras una larga ovación, la banda regresó al escenario para regalar al público tres canciones más. A dónde vamos desató la locura en el Movistar Arena, con miles de voces acompañando cada palabra de uno de esos temas que ya forman parte de la memoria sentimental de toda una generación.

Después llegó Me mata, uno de sus lanzamientos más recientes, antes de que 506 pusiera el punto final a una noche cargada de emociones.


El público había cantado, saltado y disfrutado desde el primer minuto, pero también había encontrado un espacio para recordar, emocionarse y dejarse llevar. Estoy segura de que más de una lágrima de felicidad recorrió el rostro de quienes, durante unas horas, pudieron olvidarse de todo lo demás y refugiarse en sus canciones.

El Movistar Arena se despidió de una primera noche inolvidable, dejando todavía tres citas más por delante en Madrid. Una ciudad que ha vuelto a demostrar cuánto quiere a una banda que, pese a llenar grandes recintos, conserva esa cercanía que hace que sus canciones se sientan tan nuestras.


Gracias, Morat, por seguir poniendo banda sonora a nuestras vidas


Para mí, esta noche tenía un significado todavía más especial.

Tuve la suerte de conocer personalmente a Morat cuando trabajaba en un programa de televisión en el que vinieron a actuar por primera vez en España, acompañando a Paulina Rubio. Desde aquel encuentro no he querido perderles la pista. Me conquistaron sus canciones, su música y su manera de transmitir emociones, pero también su humildad y sencillez, esa forma de ser que hace que una banda, por grande que llegue a ser, siga pareciendo cercana.


Desde entonces, su música me ha acompañado en muchos momentos de mi vida, tanto en los días felices como en aquellos en los que necesitaba recuperar la sonrisa. Por eso, anoche no estaba viendo simplemente a una banda sobre un escenario. Estaba reencontrándome con una parte de mi propia historia y con las canciones que, a lo largo de los años, han estado ahí para acompañarme.


Quizá esa sea la verdadera magia de Morat: no necesitan saber qué estás viviendo para ponerle palabras a lo que sientes. Basta con que empiecen a tocar para que una canción se convierta en refugio, en abrazo, en recuerdo o en esperanza.


Foto: Stanza Musical - @CarolMejías
Foto: Stanza Musical - @CarolMejías

Gracias, Morat, por vuestra música, por vuestra cercanía y por seguir siendo esa banda capaz de hacernos felices incluso cuando el día no ha sido fácil. Gracias por conservar esa esencia que me conquistó desde el principio y por regalarnos noches que permanecen con nosotros mucho después de que se apaguen las luces.


Ojalá sigáis escribiendo canciones que nos atraviesen el alma, llenando recintos y acompañándonos en tantos capítulos de nuestras vidas como hasta ahora. Y ojalá nunca perdáis esa humildad que hace que todo lo que habéis conseguido tenga todavía más valor.

Porque anoche, entre miles de voces, recuerdos y emociones, volví a sentir lo afortunada que soy por haber descubierto vuestra música y haber podido seguir vuestro camino desde aquellos primeros pasos en España.

Morat, gracias por seguir poniendo banda sonora a nuestras vidas.

Nos vemos en la próxima canción.



Logo Final Png.png

©2023 por Stanza Musical

bottom of page