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Crónica: Río Babel 2026: tres días donde la música volvió a demostrar que no entiende de fronteras

  • Foto del escritor: Stanza Musical
    Stanza Musical
  • hace 19 horas
  • 7 min de lectura

Hay festivales a los que uno acude con ilusión. Y luego está Río Babel, ese lugar al que siempre deseas regresar incluso antes de que termine. Del 3 al 5 de julio, el Auditorio Miguel Ríos de Rivas-Vaciamadrid volvió a convertirse en el punto de encuentro perfecto para miles de amantes de la música que, durante tres jornadas, disfrutaron de un cartel tan diverso como brillante. Una edición histórica que reunió a más de 50.000 asistentes y que volvió a demostrar por qué Río Babel es uno de los festivales imprescindibles del verano español.


Lo mejor de Río Babel es que aquí no importa el género musical ni el país del que proceda cada artista. Sabes que cualquier concierto será una sorpresa, que descubrirás nuevos sonidos y que terminarás bailando incluso con grupos que apenas conocías. Desde el instante en que cruzas sus puertas sientes que estás en casa, rodeado de sonrisas, buen ambiente y una energía que resulta imposible describir con palabras.


Un viernes cargado de emoción y talento nacional


La primera jornada ya dejaba claro que esta edición iba a ser muy especial. Bandalos Chinos fueron los encargados de inaugurar el escenario Johnnie Walker, mientras Iseo & Dodosound conquistaban al público con su inconfundible mezcla de reggae, dub y electrónica. El escenario Ámbar comenzaba también su actividad con Machaka, demostrando que este tercer espacio volvía a ser una pieza fundamental dentro del festival.


Nuestra llegada coincidió con Chambao, que celebraba sobre el escenario los 25 años de una trayectoria irrepetible. La voz de Lamari volvió a envolver el recinto con esa mezcla tan característica de flamenco, chill out y emoción. Canciones como Pokito a Poko o Ahí estás tú fueron recibidas entre aplausos y voces que las coreaban de principio a fin, creando uno de esos momentos capaces de poner la piel de gallina.


Fotos: Stanza Musical - @MartaPons


Después llegó Amaia, probablemente uno de los conciertos más delicados y elegantes del festival. La artista navarra demostró una vez más que posee un talento difícil de igualar. Alternando el piano con el arpa y acompañada de una impecable banda, interpretó canciones como Tengo un pensamiento, Nanai o M.A.P.S., envolviendo el Auditorio Miguel Ríos en un silencio casi reverencial antes de convertir cada estribillo en un coro colectivo.


Fotos: Stanza Musical - @MartaPons


Pero si hubo una banda que consiguió levantar definitivamente al público fue La Maravillosa Orquesta del Alcohol. La M.O.D.A. regresaba a Río Babel tres años después de su última visita y volvió a demostrar por qué siempre deberían tener un hueco en este festival. Himnos como 1932, Héroes del sábado o La primavera del invierno hicieron saltar a miles de personas en un concierto cargado de emoción, cercanía y una energía contagiosa que tardará mucho en olvidarse.


Fotos: Stanza Musical - @MartaPons


La fiesta continuó con La Pegatina, auténticos especialistas en convertir cualquier escenario en una celebración colectiva, antes de que los madrileños Ultraligera cerraran una primera jornada llena de fuerza y personalidad, dejándonos con la sensación de que lo mejor aún estaba por llegar.



Un sábado donde el rock fue el gran protagonista


La jornada del sábado comenzó demostrando, una vez más, que en Río Babel siempre hay espacio para descubrir nuevos sonidos. Oslo Ovnies, fueron los encargados de inaugurar la programación con una propuesta fresca y de rock alternativo, marcando el inicio de una jornada que iría creciendo en intensidad. A continuación, Irepelusa, una de las voces emergentes más interesantes de la escena latinoamericana, conquistó al público con un repertorio en el que el pop y lo urbano combinaron de forma natural, demostrando una gran personalidad sobre el escenario.



Fotos: Stanza Musical - @CarolMejías


El relevo lo tomó Eskorzo, toda una institución de los festivales, que convirtió el recinto en una auténtica celebración gracias a su inconfundible fusión de rock, ska, reggae, cumbia y sonidos afrobeat. Su arrolladora energía y su capacidad para hacer bailar a todo el mundo terminaron de calentar el ambiente dando paso a uno de los momentos más especiales de la tarde que llegó con Chiquita Movida.


Fotos: Stanza Musical - @CarolMejías


La banda volvió a demostrar que su propuesta desprende frescura, personalidad y una energía contagiosa que conecta desde el primer acorde con el público. Con un directo cercano, desenfadado y repleto de actitud, consiguieron convertir su concierto en una auténtica celebración, de esas que arrancan sonrisas y hacen imposible quedarse quieto. Su crecimiento sobre los escenarios es cada vez más evidente y, si siguen este camino, estamos convencidos de que aún tienen mucho que decir dentro del panorama musical nacional. Personalmente fue un auténtico placer volver a disfrutar de Rayden en Río Babel.


Fotos: Stanza Musical - @CarolMejías


También pasó por el escenario Ilan Amores, músico, compositor y multiinstrumentista argentino, conocido por mezclar la cumbia alternativa con el espíritu del punk y el rock, una combinación que aportó personalidad y frescura a los primeros compases del festival.


Fotos: Stanza Musical - @CarolMejías


Uno de los momentos más esperados del sábado llegó con Molotov. La mítica banda mexicana celebró sobre el escenario tres décadas de historia ofreciendo un concierto explosivo, cargado de actitud, guitarras contundentes y una puesta en escena que mantuvo al público completamente entregado de principio a fin. Sonaron himnos imprescindibles como Gimme Tha Power, Frijolero, Amateur (Rock Me Amadeus), Hit Me , Rastamandita y Puto, auténticas canciones generacionales que hicieron vibrar a un Auditorio Miguel Ríos completamente entregado. Cada estribillo fue coreado por miles de asistentes, convirtiendo el recinto en una auténtica fiesta donde el rock, el humor irreverente y la crítica social que siempre ha caracterizado a Molotov volvieron a demostrar por qué siguen siendo una de las bandas latinoamericanas más queridas sobre los escenarios.


Fotos: Stanza Musical - @CarolMejías


La gran cita de la noche era The Offspring, y los californianos no defraudaron. Sonaron himnos inmortales como Come Out and Play, Want You Bad, Pretty Fly (For a White Guy), The Kids Aren't Alright o Self Esteem, desatando pogos, saltos y una energía espectacular entre los asistentes. Pero si hubo un momento que nadie esperaba fue cuando sorprendieron al público interpretando una divertida versión de "Love Story" de Taylor Swift, demostrando una vez más su sentido del humor y su capacidad para conectar con cualquier generación.


Fotos: Stanza Musical - @CarolMejías


Mientras tanto, Alan Sutton y las Criaturitas de la Ansiedad despedían el escenario Ámbar, Alamedadosoulna sustituyó con enorme solvencia a Caramelos de Cianuro, que no pudieron viajar desde Venezuela debido a las consecuencias del terremoto que afectó al país, y Son Rompe Pera puso el broche final a una noche inolvidable con esa inconfundible mezcla de marimba, punk y actitud que los convierte en una de las propuestas más originales del panorama actual.


Fotos: Stanza Musical - @CarolMejías


Domingo: el cierre perfecto para una edición inolvidable


La última jornada arrancó con un ambiente algo más relajado. El calor y el cansancio acumulado eran evidentes, pero bastaron apenas unos minutos para que la música volviera a apoderarse del recinto.


Orestes Gómez abrió la tarde en el escenario Ámbar antes de que Tú Peleas Como Una Vaca llenara de humor y desenfado el escenario VIVO. Poco después, Yami Safdie conquistó al público con una actuación llena de sensibilidad. Su escenario decorado con flores, su delicado vestido rosa y una interpretación impecable de temas como En otra vida o Querida Yo convirtieron su concierto en uno de los más bonitos y emotivos del domingo.


Fotos: Stanza Musical - @CarolMejías


También brilló Yadam, visiblemente emocionado por debutar en Río Babel. Su voz y cercanía hicieron que muchos descubrieran a un artista al que, sin duda, esperamos volver a ver muy pronto.


Fotos: Stanza Musical - @CarolMejías


El ambiente cambió radicalmente cuando Bomba Estéreo apareció sobre el escenario. Ritmos latinos, colores, baile y una energía absolutamente contagiosa hicieron que desapareciera cualquier rastro de cansancio. Canciones como Fuego, To My Love, Soy Yo u Ojitos Lindos transformaron el recinto en una enorme pista de baile donde resultaba imposible quedarse quieto.


Fotos: Stanza Musical - @CarolMejías


Y entonces llegó el gran momento del fin de semana. Katy Perry apareció sobre el escenario Johnnie Walker desatando la euforia de un Auditorio Miguel Ríos completamente entregado. Antes incluso de comenzar a cantar, conquistó al público con su cercanía y su sentido del humor, bromeando sobre el ambiente que se había vivido en Madrid durante las celebraciones del Orgullo y creando una conexión inmediata con los asistentes.


Con California Gurls arrancó un espectáculo basado en el mismo montaje de su actual gira, donde las coreografías, el despliegue visual y la interacción con el público fueron protagonistas. A pesar de confesar que estaba algo resfriada, la artista firmó una actuación impecable, enlazando himnos como Teenage Dream, Dark Horse, Firework o I Kissed a Girl, sin olvidar algunas de sus canciones más recientes.

Uno de los momentos más espectaculares llegó cuando sobrevoló al público subida en una enorme botella gigante, acercándose a los miles de asistentes que no dejaron de cantar durante todo el concierto.


Fotos: Stanza Musical - @CarolMejías


El espectáculo terminó de redondearse con un divertido guiño a su reciente viaje espacial, apareciendo junto a sus bailarines vestidos de astronautas mientras ondeaba una bandera española, y con el emotivo momento en el que recogió una bandera LGTBI del público, coincidiendo además con la celebración del Día del Orgullo. Con la canción Roar fue un cierre espectacular para una actuación que confirmó por qué era una de las artistas más esperadas de todo Río Babel.


Fotos: Stanza Musical - @CarolMejías


El cierre definitivo quedó en manos de La Casa Azul, que convirtió el festival en una auténtica pista de baile bajo un espectacular despliegue de luces, confeti y fuegos, despidiendo una edición que será muy difícil de superar.


Fotos: Stanza Musical - @CarolMejías


Mucho más que música


Un año más, Babel Comedy volvió a demostrar que el humor forma parte del ADN de Río Babel. Entre concierto y concierto pudimos disfrutar de las actuaciones de Iñaki Urrutia, Virginia Riezu, Xavi Daura, Patricia Espejo, Facu Díaz y el exitoso formato de Podcast, el Podcast en directo, consiguiendo que las carcajadas acompañaran a la música durante todo el fin de semana. Un complemento perfecto que hace de Río Babel una experiencia diferente y única.



Nos marchamos de Rivas con esa mezcla de felicidad y nostalgia que solo dejan los grandes festivales. Con nuevos artistas descubiertos, canciones que seguirán sonando durante semanas y recuerdos que permanecerán mucho tiempo en nuestra memoria.


Desde Stanza Musical solo podemos dar las gracias a SONDE3 por volver a confiar en nosotros un año más y permitirnos contar, a través de nuestras fotografías y nuestras palabras, todo lo que hemos vivido en Río Babel. Sin vuestro apoyo, historias como esta no serían posibles.


Ahora solo queda empezar la cuenta atrás. Porque si algo nos ha enseñado esta edición es que Río Babel no es solo un festival: es un lugar al que siempre queremos volver.


Fotos: Stanza Musical - @CarolMejías

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