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Crónica: Only The Poets convierten Madrid en emoción

Foto del escritor: Stanza Musical
Stanza Musical
23 oct
5 min de lectura
Fotos: Stanza Musical - @CarolMejías
Fotos: Stanza Musical - @CarolMejías

El pasado 24 de septiembre, la sala Moby Dick se convirtió en el escenario de una noche cargada de emoción, complicidad y canciones compartidas. Only The Poets regresaron a Madrid demostrando que su camino sigue creciendo a pasos agigantados, pero que hay algo que permanece intacto: esa conexión tan especial con quienes llevan acompañándolos desde el principio.


Hay conciertos que se disfrutan y otros que, de alguna manera, se quedan a vivir dentro de nosotros. Lo que Only The Poets regalaron a Madrid el pasado 24 de septiembre fue precisamente eso: una de esas noches que se construyen a base de canciones, sonrisas, voces que se entrelazan y un cariño que se hace imposible disimular. La sala Moby Dick volvió a ser testigo de cómo una banda puede crecer, conquistar nuevos espacios y seguir avanzando sin perder esa esencia que hizo que tantas personas se enamoraran de su música.


Desde los primeros acordes de I Keep on Messing It Up, quedó claro que aquella noche no iba a ser una más. La energía fue creciendo con Over and Over y God Knows Where You Were, mientras el público, completamente entregado, demostraba que no había acudido únicamente a escuchar a una banda sobre un escenario: había ido a reencontrarse con sus canciones, con sus recuerdos y con todo aquello que la música de Only The Poets significa para cada uno.


Y es que si algo definió el concierto fue precisamente la entrega de una sala que no dejó de cantar en ningún momento. Cada tema encontraba respuesta entre el público, cada estribillo se convertía en una voz colectiva y cada pausa servía para recordarles a los cuatro músicos que Madrid los quiere, y mucho. Tanto, que los gritos y la emoción se dejaban escuchar incluso desde fuera de la sala. Entre ellos, no faltó el espontáneo y divertido «¡Y guapo, y guapo!», una de esas ocurrencias que terminan formando parte de la memoria de una noche y que arrancan sonrisas tanto arriba como abajo del escenario.


Fotos: Stanza Musical - @CarolMejías


Canciones que ya forman parte de una historia compartida


A lo largo del concierto, Only The Poets fueron recorriendo diferentes rincones de su universo musical. Emotionally Hungover, Looking at You y Every Song I Ever Wrote mantuvieron esa intensidad emocional que tan bien saben transmitir, alternando momentos de energía desbordante con otros en los que las canciones parecían encontrar un lugar más íntimo entre quienes las escuchaban.


Con You Hate That I'm in Love y Monumental, la sala volvió a demostrar que conoce bien el repertorio de la banda. No hacía falta pedir participación ni animar demasiado a los asistentes: las voces ya estaban ahí, preparadas para acompañar cada palabra. Y esa es una de las cosas más bonitas que puede experimentar un artista sobre un escenario, descubrir que sus canciones han dejado de pertenecerle únicamente a él para convertirse también en parte de la vida de otras personas.


Fotos: Stanza Musical - @CarolMejías


La noche continuó con Sake y Freeze, antes de dar paso a Guess She's Cool y Bad. Cada canción sumaba un nuevo recuerdo a una velada en la que la complicidad parecía crecer con cada minuto. Después llegaron All This Time y One More Night, dos de esos momentos en los que resulta imposible no mirar alrededor y reparar en todas las personas que están cantando contigo, como si durante unos minutos no existiera nada más allá de la música.


Y entonces llegó Jump!, poniendo de nuevo a la sala en movimiento y recordándonos que la magia de Only The Poets también está en esa capacidad para transformar una sala de conciertos en un lugar lleno de vida. El cierre con Emotional puso el broche a un recorrido de diecisiete canciones en el que hubo espacio para saltar, emocionarse, reír y cantar hasta quedarse sin voz.


«Esta gira no es solo para presentar el nuevo disco»


Pero si hubo algo que hizo todavía más especial la noche fue la cercanía que Tommy mostró durante todo el concierto. Sus palabras de agradecimiento se sucedieron a lo largo de la velada, dejando claro que el cariño que recibe la banda no pasa inadvertido y que, detrás de cada canción y cada aplauso, hay una historia compartida entre quienes están sobre el escenario y quienes llevan años acompañándolos.


En uno de esos momentos, Tommy quiso recordar el significado de esta gira con unas palabras que conectaron directamente con el público:

«Esta gira no es solo para presentar el nuevo disco, sino también temas antiguos que gente maravillosa como vosotros se sabe desde nuestros inicios».


Fotos: Stanza Musical - @CarolMejías


Y ahí reside una parte esencial de lo que hace tan especial a Only The Poets. En la posibilidad de mirar atrás y reconocer todo lo que ha ocurrido desde aquellas primeras canciones hasta el momento presente. En saber que hay personas que siguen ahí, que han visto cómo la banda ha ido creciendo y que continúan haciendo suyas aquellas canciones que las acompañan desde hace años.


Porque crecer como banda no consiste solamente en llegar a más escenarios, reunir a más gente o publicar nueva música. También consiste en conservar la capacidad de emocionarse al descubrir que alguien, al otro lado de la sala, todavía recuerda cada palabra de una canción que escribiste hace tiempo. Y en Madrid, aquella noche, sobró gente dispuesta a demostrárselo.


Only The Poets están construyendo un camino cada vez más sólido. Su evolución se percibe en la manera de defender sus canciones, en la energía que desprenden sobre el escenario y en una conexión con el público que parece seguir fortaleciéndose concierto tras concierto. Hay algo muy bonito en acompañar el crecimiento de una banda y comprobar que, a medida que su mundo se hace más grande, también lo hace la comunidad que se reúne alrededor de su música.


Fotos: Stanza Musical - @CarolMejías


Madrid, ojalá siempre


Cuando llegó el momento de despedirse, todavía quedaba una última promesa por hacer. La banda aseguró que Madrid seguirá siendo una parada en sus giras, unas palabras que fueron recibidas con todo el cariño que cabía esperar después de una noche así.


Y ojalá sea cierto. Ojalá Madrid siga apareciendo en sus próximos calendarios, que la Moby Dick vuelva a quedarse pequeña para tantas voces y que, dentro de unos años, podamos mirar atrás y recordar aquella noche de septiembre como una de tantas veces en las que tuvimos la suerte de verlos crecer de cerca.


Porque aquí se les quiere. Se les quiere por sus canciones, por la energía que transmiten, por la cercanía que mantienen con quienes los escuchan y por esa forma de hacer que una sala llena de personas se sienta, por momentos, como un lugar mucho más pequeño y familiar. Se les quiere por lo que son hoy y también por todo lo que todavía les queda por vivir.


El 24 de septiembre, Only The Poets dejaron en Madrid algo más que un concierto y un setlist para el recuerdo. Dejaron la sensación de estar acompañando una historia que todavía tiene muchísimas páginas por escribir. Una historia de canciones que crecen con quienes las escuchan, de escenarios que cada vez se quedan más pequeños y de un público que no piensa dejar de cantar mientras ellos sigan tocando.


Y si algo quedó claro aquella noche es que, por muchos kilómetros, escenarios y canciones nuevas que vengan, hay conexiones que merecen seguir encontrándose una y otra vez.


Gracias, Only The Poets, por seguir creciendo sin dejar atrás a quienes os acompañan desde el principio. Madrid os espera. Y nosotros, también.


Fotos: Stanza Musical - @CarolMejías
Fotos: Stanza Musical - @CarolMejías

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