Crónica: OneRepublic conquista Madrid en una noche para la historia
- Stanza Musical

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Cuando las canciones forman parte de la vida de quien las escucha, un concierto deja de ser una sucesión de temas para convertirse en un viaje. Eso fue lo que ocurrió la pasada noche del 20 de junio en el Palacio Vistalegre de Madrid, donde OneRepublic transformó cada acorde en un recuerdo y cada pausa en una oportunidad para conectar con un público entregado desde el primer minuto.
La espera había sido larga. Demasiado larga. Tras años sin visitar nuestro país y después de la cancelación de sus dos últimos conciertos en España, el regreso de la banda (formada por Ryan Tedder, Zach Filkins, Brent Kutzle, Brian Willet, Eddie Fisher y Drew Brown), estaba rodeado de una enorme expectación. Pero bastaron apenas unos minutos para entender que toda aquella espera había merecido la pena.
Antes de la llegada de los estadounidenses, el público tuvo la oportunidad de disfrutar de una actuación tan inesperada como brillante. La bailaora Belén López, acompañada por su banda entre guitarras, cajón y palmas, convirtió el escenario en un auténtico tablao flamenco. Durante media hora nos regaló una exhibición de pasión, fuerza y arte puro. Su interminable taconeo y la intensidad de cada movimiento dejaron al recinto completamente rendido a sus pies.

A las 21:00 horas en punto llegó el momento esperado. La instrumental “Born” comenzó a sonar mientras los músicos ocupaban sus posiciones. La tensión era palpable. Entonces, “Runaway” rompió el silencio y Ryan Tedder apareció sobre el escenario como una auténtica explosión de energía. La ovación fue ensordecedora. Madrid llevaba demasiado tiempo esperando este momento.
“Feel Again” y “Good Life” terminaron de encender una noche que apenas acababa de comenzar. Con guitarra en mano, Tedder quiso dirigirse al público para agradecer el cariño recibido y pedir disculpas por las ocasiones en las que la banda no había podido actuar en España, especialmente por la última cancelación provocada por problemas de salud. Sus palabras fueron sinceras y emotivas, una muestra más de la cercanía que siempre ha caracterizado al grupo.
La emoción continuó creciendo con “Stop and Stare”, una de esas canciones capaces de detener el tiempo durante unos minutos. La voz de Tedder sonó impecable, llevando al público por un viaje de recuerdos y emociones difícil de describir. Poco después llegó “Secrets”, una de las favoritas indiscutibles de los fans. Escuchar en directo la perfecta combinación entre el violonchelo y el violín de Brent Kutzle y Ashley Clark volvió a demostrar por qué esta canción sigue siendo tan especial después de tantos años.
Foto: Stanza Musical - Carol Mejías
El concierto cambió de ritmo con “Rescue Me” y “Run”, invitando a todo el recinto a bailar y olvidarse de cualquier preocupación. Y justo cuando parecía imposible conectar más con el público, OneRepublic recuperó uno de sus momentos más característicos: el formato acústico.
La banda se reunió en el centro del escenario, recordando inevitablemente aquellas visitas anteriores a nuestro país. Fue un instante íntimo y cercano que permitió ver a los músicos en su versión más natural. Antes de comenzar, Ryan Tedder quiso hacer un regalo muy especial a los asistentes. Recordando la victoria de España en la Eurocopa y su actuación previa a la final interpretando “Fire” junto a Meduza y Leony, lanzó al público tres balones de la selección española firmados por la banda. Uno de ellos aterrizó justo a mi lado, aunque la persona de al lado fue más rápida. Felicidades al afortunado.
“Life in Color” sonó entonces como un auténtico himno a la felicidad. Uno de esos momentos que te recuerdan por qué OneRepublic sigue llenando recintos después de tantos años. La complicidad entre sus integrantes es evidente y explica gran parte de su éxito.
Pero las sorpresas no habían terminado.
Ryan Tedder regaló al público dos canciones que forman parte de su impresionante legado como compositor. Primero llegó “Halo”, inmortalizada por Beyoncé, y después “Bleeding Love”, éxito mundial de Leona Lewis. Ver ambas interpretadas por su propio creador fue uno de los momentos más especiales de toda la noche.
Sin embargo, la gran sorpresa para el público español llegó con “La Perla”, canción compuesta para Rosalía y que Ryan Tedder quiso interpretar un pedazo de la canción junto a Zack Filkins. Un regalo exclusivo que arrancó una enorme ovación y que permitió disfrutar de una pieza que rara vez forma parte de sus conciertos.
Y cuando parecía que ya lo habíamos visto todo, las pantallas gigantes proyectaron un emotivo vídeo homenaje dedicado a Madrid y a España. Un detalle cargado de significado que emocionó profundamente a los miles de asistentes.
La recta final fue una sucesión constante de momentos memorables. “Lose Somebody” transmitió una fuerza inesperada en directo antes de dar paso a “Apologize”, probablemente la canción que cambió para siempre la historia de OneRepublic. Escucharla en vivo es una experiencia que todo amante de la música debería vivir al menos una vez.
La reciente “Need Your Love” llegó acompañada de otra sorpresa: la aparición de Emil Reinert, más conocido como Emilio Piano. Su presencia junto a la banda provocó una reacción inmediata entre el público, que no esperaba una colaboración de semejante nivel.
“I Ain't Worried” convirtió Vistalegre en un gigantesco coro, mientras que “I Lived”, una de las canciones más inspiradoras de su repertorio, volvió a demostrar la capacidad de OneRepublic para conectar emocionalmente con miles de personas al mismo tiempo. Personalmente, eché de menos escuchar “Come Home”, una canción que siempre ha significado mucho para mí y que en esta ocasión se quedó fuera del repertorio.
Foto: Stanza Musical - Carol Mejías
Con “Sunshine” parecía llegar el desenlace. Ryan Tedder recorrió el escenario grabando él mismo con una cámara mientras cantaba, generando uno de los momentos más divertidos y espontáneos de toda la noche.
Pero OneRepublic todavía guardaba una última sorpresa.
Zack Filkins apareció con una guitarra española entre las manos y comenzó a interpretar un espectacular solo flamenco. Entonces regresó Belén López para acompañarlo con una actuación llena de fuerza y pasión. La fusión entre ambos mundos fue sencillamente perfecta.
Y así llegó “Counting Stars”.
Probablemente, junto a “Apologize”, la canción más querida por los seguidores de la banda. Con todos los músicos sobre el escenario y Belén López entregándose por completo al baile, el recinto entero estalló en una celebración colectiva. Miles de personas cantando, saltando y compartiendo uno de esos momentos que justifican por sí solos la existencia de la música en directo.
Foto: Stanza Musical - Carol Mejías
El final estaba cerca. “I Don't Wanna Wait”, “Calling” y finalmente “If I Lose Myself” pusieron el broche definitivo a una noche que nadie quería que terminara.
No sabemos cuándo volverá OneRepublic a España. Ni siquiera sabemos si volverá. Pero después de lo vivido anoche, hay algo que sí sabemos con certeza: debería hacerlo.
Porque pocas bandas consiguen que sus canciones formen parte de la vida de las personas. Pocas bandas son capaces de convertir cada concierto en una experiencia emocional tan intensa. Pocas bandas logran que una simple canción sea capaz de cambiarte el día, devolverte la energía o recordarte quién eres.
Eso es exactamente lo que consigue OneRepublic.
Y anoche Madrid se lo devolvió de la mejor manera posible: cantando cada palabra, celebrando cada canción y despidiendo a la banda con una ovación interminable.
Porque aquí se les quiere.
Y porque anoche quedó claro que España sigue necesitando a OneRepublic.

















