Crónica: Fontaines D.C. convierten La Ciudadela de Pamplona en una descarga de energía y futuro
- Stanza Musical

- hace 2 días
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Fotos: Stanza Musical - @AmaiaMendo
Hay conciertos que simplemente cumplen con lo esperado y otros que dejan la sensación de haber asistido a algo que difícilmente volverá a repetirse de la misma manera. Lo ocurrido el pasado jueves 13 de agosto en La Ciudadela de Pamplona pertenece a esta segunda categoría. Fontaines D.C. regresaban a los escenarios españoles después de casi un año sin una gira propia y lo hacían ante un público dispuesto a entregarse desde el primer acorde. La cita formaba parte de una pequeña gira por España que había pasado previamente por Cádiz y Alicante y que sirve, además, como antesala de una nueva etapa para una banda que ya está trabajando en el sucesor de Romance.
La noche comenzó con La Milagrosa como encargada de preparar el terreno antes de que las luces se apagaran y aparecieran sobre el escenario los irlandeses. Y Fontaines D.C. no necesitaron demasiadas presentaciones. “Boys in the Better Land” fue el primer golpe de una noche que rápidamente dejó claro que aquello iba a ser mucho más que un repaso a su trayectoria. El público respondió desde el primer momento a uno de los grandes himnos de Dogrel, mientras Grian Chatten y el resto de la banda se lanzaban directamente a por “Here’s the Thing” y “Jackie Down the Line”.
Tres canciones, tres épocas diferentes y una misma sensación: Fontaines D.C. siguen sabiendo construir tensión desde el escenario.
La banda no tardó en introducir una de las grandes novedades de esta nueva etapa. “Marianne”, uno de los temas inéditos que el grupo está probando durante estas primeras fechas de regreso, apareció muy pronto en el repertorio. La canción había sido estrenada en directo por primera vez apenas unos días antes, en Cádiz, y su presencia en Pamplona confirmaba que estas actuaciones españolas no estaban concebidas únicamente como una vuelta a los escenarios, sino también como un laboratorio para el futuro de la banda.
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A partir de ahí, el concierto siguió avanzando sin apenas conceder descanso. “It’s Amazing to Be Young” recuperó la cara más luminosa de Romance, antes de que “Televised Mind” volviera a poner sobre la mesa esa mezcla de tensión, guitarras y ritmo hipnótico que convirtió a Fontaines D.C. en una de las bandas fundamentales de la nueva generación del rock alternativo.
El viaje continuó con “Roman Holiday”, uno de esos temas capaces de transformar un recinto entero en una masa perfectamente sincronizada. No hacía falta que Chatten explicara demasiado: las canciones hablaban por sí mismas y el público respondía con una familiaridad que demostraba hasta qué punto el repertorio de los irlandeses ha conseguido trascender más allá de sus seguidores más fieles.
Y si algo llamó la atención fue precisamente su sonido. “Marianne” se aleja de la urgencia post-punk de los primeros Fontaines D.C. para adentrarse en territorios más oscuros, industriales y electrónicos. Los sintetizadores adquieren protagonismo y la voz de Chatten parece moverse por un espacio más inquietante. Hay ecos de Depeche Mode, pero también una identidad propia que demuestra que la banda no tiene intención de quedarse cómodamente instalada en el sonido que la llevó hasta aquí.
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Después llegó “Nabokov”, seguida de “Before You I Just Forget”, antes de que la banda recuperase una parte todavía más cruda de su historia con “Big”. La canción, perteneciente a Dogrel, continúa conservando esa sensación de urgencia de los primeros años, y escucharla ahora, varios discos después, permite comprobar cuánto ha crecido Fontaines D.C. sin perder completamente las raíces sobre las que construyeron su identidad.
Sin necesidad de grandes discursos, el vocalista irlandés consiguió mantener una conexión constante con el público. Su presencia es contenida por momentos, casi distante, pero termina explotando cuando la canción lo requiere. Fontaines D.C. no necesitan convertir cada pausa en un espectáculo: su verdadera fuerza está en lo que ocurre cuando los cinco músicos empiezan a tocar.
“Big Shot” y “Favourite” llevaron el concierto hacia uno de sus momentos más celebrados. Especialmente esta última, uno de los temas más reconocibles de Romance, permitió que el público tomara el protagonismo durante unos minutos y devolviera a la banda buena parte de la energía que había recibido desde el comienzo de la noche.
El cuerpo principal del concierto terminó con “In the Modern World”, una elección perfecta para cerrar una primera parte que había recorrido buena parte de la discografía de Fontaines D.C. Desde la rabia de Dogrel hasta la amplitud sonora de Romance, pasando por A Hero’s Death y Skinty Fia, el repertorio demostró que la banda puede mirar hacia atrás sin convertirse en una pieza de museo.

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Pero todavía quedaba una última parte.
El regreso al escenario comenzó con “Six Shot Morning”, otra de las canciones nuevas que están mostrando durante esta nueva etapa. Si “Marianne” había apuntado hacia una Fontaines D.C. más industrial, esta segunda composición profundiza todavía más en ese camino electrónico y atmosférico. Ambas canciones parecen compartir una misma intención: explorar territorios diferentes sin renunciar a la personalidad que ha hecho reconocible al grupo.
Después, el concierto recuperó dos de sus grandes armas. “I Love You” convirtió La Ciudadela en un enorme coro y dejó paso a “Starburster”, uno de los temas centrales de Romance y el encargado de poner el punto final a una noche que había pasado demasiado rápido.
Lo interesante de esta gira no está únicamente en comprobar que Fontaines D.C. continúan siendo una formidable banda en directo. Está también en descubrir que, después de cuatro discos y de haber alcanzado un reconocimiento internacional que los sitúa entre los nombres más importantes del rock alternativo actual, siguen teniendo ganas de buscar qué hay al otro lado.

Fotos: Stanza Musical - @AmaiaMendo
Pamplona fue testigo de ese equilibrio entre pasado y futuro. Fontaines D.C. regresaron con sus grandes canciones, pero también dejaron entrever hacia dónde puede caminar su sonido con Marianne y Six Shot Morning.
Porque si algo demostraron en La Ciudadela es que, cuando podrían limitarse a repetir una fórmula que ya funciona, prefieren seguir avanzando. Y quizá esa sea precisamente la mejor noticia para todo lo que está por venir.



