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Crónica: 5 Seconds of Summer brillan en Madrid con un show que celebra su evolución y su legado

  • Foto del escritor: Stanza Musical
    Stanza Musical
  • hace 3 días
  • 4 Min. de lectura

Quince años después de sus inicios como banda adolescente, 5 Seconds of Summer han aprendido algo esencial: la emoción no se improvisa, se construye. Y lo que demostraron en el Palacio Vistalegre de Madrid fue precisamente eso: un concierto que no solo repasa su trayectoria, sino que la reinterpreta con profundidad, ironía y una conexión real con su público.


La banda australiana aterrizaba en la capital dentro de su ambiciosa gira mundial. Con más de 70 ciudades en el recorrido, Madrid se convirtió en una de esas noches donde todo parece alinearse: público entregado, narrativa clara y una banda que sabe exactamente quién es.


Desde antes de que comenzara el concierto, esa intención era evidente. El escenario presentaba una pasarela circular que rodeaba la pista, parcialmente ocupada por el escenario principal, donde una llamativa limusina rosa se erigía como eje central. Sobre su capó, convertido en plataforma, descansaba la batería, integrándose en una escenografía que reflejaba con claridad la estética de Everyone’s a Star!. El coche, símbolo de exceso y aspiración, y la pasarela iluminada —concebida casi como una órbita— reforzaban la idea de espectáculo y de estatus de estrella que la banda explora en esta nueva etapa.


Fotos: Stanza Musical - @Carol Mejías


Con las luces apagadas, una pantalla mostró a la banda dentro de esa misma limusina rosa, conectando directamente con el elemento físico del escenario y dando inicio a una narrativa visual que acompañaría todo el show. El arranque fue inmediato y contundente: “The Peak”, “NOT OK” y “No. 1 Obsession” marcaron el tono de un concierto sin tregua. “Teeth” añadió la crudeza necesaria para equilibrar su faceta más pop, mientras que el primer bloque continuó con “Act II - The Fall”, “Easier”, “More” e “istillfeelthesame”, consolidando una estructura dividida en actos que dotó al espectáculo de coherencia.


Fotos: Stanza Musical - @Carol Mejías
Fotos: Stanza Musical - @Carol Mejías

Lejos de ser un simple repertorio, el concierto funcionó como un relato. Cada bloque tenía una intención clara, una emoción dominante. “No Shame” y “PowerPoint Break” devolvieron la energía más directa, pero uno de los momentos más especiales llegó justo antes de “She’s Kinda Hot”. La banda se tomó un respiro para interactuar con el público, esforzándose por hablar en español y lanzando varias referencias cariñosas a nuestro país. El gesto fue más allá cuando se animaron a cantar un pequeño fragmento de una canción de Enrique Iglesias, desatando la euforia del recinto. Fue un detalle cercano y consciente, en línea con los guiños que han ido dedicando a cada país durante la gira, y que en Madrid encontró una respuesta especialmente cálida.


El peso emocional llegó con “The Yearning”, “Bad Omens” y, especialmente, “Ghost of You”, momento en el que el recinto se sumió en un silencio casi reverencial, roto únicamente por las voces del público. “Amnesia” reafirmó ese vínculo generacional: una canción que sigue funcionando como puente entre quienes crecieron con la banda y quienes la descubren ahora.


Fotos: Stanza Musical - @Carol Mejías
Fotos: Stanza Musical - @Carol Mejías

Uno de los momentos más interesantes fue “Act 4: The Breakup”, donde cada miembro tuvo su espacio individual. Luke Hemmings con “Starting Line”, Ashton Irwin con “Have U Found What Ur Looking For?”, Calum Hood con “Don’t Forget You Love Me” y Michael Clifford con “enough” evidenciaron las distintas sensibilidades que conviven dentro del grupo. Más que una pausa, fue una declaración artística.


Además, la gira ha incorporado un guiño especial que ha ido variando en cada ciudad: una canción sorpresa fuera del repertorio habitual. En el caso de Madrid, la elegida fue “Don’t Stop”, un acierto que el público recibió con entusiasmo desde los primeros acordes. El recinto la coreó de principio a fin, como si formara parte imprescindible del setlist, dejando la sensación de que no fue una elección casual, sino pensada con intención para conectar especialmente con la audiencia madrileña.


El tramo final se convirtió en una celebración colectiva. “English Love Affair”, “Voodoo Doll” y “Waste the Night” recuperaron la energía pop-punk de sus inicios, mientras que “Jet Black Heart” aportó el equilibrio emocional justo antes del desenlace y “She Looks So Perfect” desató la locura de un casi cierre espectacular.


Pero aún quedaba un último gesto que terminaría de sellar la conexión con el público. Al comienzo del bis, la banda bajó del escenario y recorrió la pista a pie, rodeando a sus fans y acercándose a ellos de una forma poco habitual en recintos de este tamaño. Junto a ellos apareció una bailarina de flamenco vestida de sevillana, que subió al escenario para acompañarlos en “Everyone’s a Star!”. Mientras la banda interpretaba la canción como de costumbre, la bailarina aportó una capa visual única, marcando el compás con un baile flamenco que encajó sorprendentemente bien con la energía del tema. Fue un cruce cultural sencillo pero efectivo, que convirtió ese momento en uno de los más memorables de la noche.


Fotos: Stanza Musical - @Carol Mejías
Fotos: Stanza Musical - @Carol Mejías

El cierre fue tan previsible como efectivo: “Youngblood” puso el broche definitivo a una noche donde nostalgia y evolución convivieron sin fricción. Antes de despedirse, la banda se mostró especialmente cercana, agradeciendo el cariño del público madrileño y prometiendo volver pronto.


Más allá del espectáculo, lo que quedó claro en Madrid es que 5 Seconds of Summer ya no necesitan justificarse. Han sabido crecer sin perder su esencia, abrazando su pasado sin quedarse atrapados en él. Su ironía respecto a la etiqueta de “boyband” no es una defensa, sino una herramienta narrativa más dentro de su universo.


Fotos: Stanza Musical - @Carol Mejías
Fotos: Stanza Musical - @Carol Mejías

Y en una gira de esta magnitud, hay nombres imprescindibles detrás del escenario. El trabajo de Live Nation ha sido clave para que una producción de este nivel llegue a Madrid con esta precisión y ambición. Un reconocimiento necesario por seguir apostando por traer grandes giras internacionales a nuestro país.



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