La noche del 7 de abril en La Riviera fue mucho más que un concierto: fue un encuentro con el alma. Después de la expectación que ya había generado —y de ese doble sold out que confirmaba que Elena Rose está viviendo un momento enorme—, lo que vivimos allí superó cualquier expectativa. Desde que apareció en el escenario, con esa mezcla tan especial de cercanía y luz, todo cambió. La sala entera se rindió a sus pies. Había algo distinto en el ambiente, algo cálido, como si t