Hay canciones que no envejecen. Canciones que no pertenecen a una época concreta, sino a una emoción. A tardes frente al televisor, a habitaciones decoradas con pósters, a coreografías improvisadas delante del espejo y a una generación entera que aprendió que la amistad, los sueños y la música podían cambiarlo todo. Anoche, 19 de junio, el Movistar Arena de Madrid dejó de ser un recinto de conciertos para convertirse en una auténtica máquina del tiempo. Laura Esquivel y Brend