Hay canciones que no necesitan anunciarse para saber que han llegado. Basta con escuchar sus primeros acordes para que algo se despierte por dentro: un recuerdo, una persona, una etapa que parecía lejana o aquella emoción que, pese al paso de los años, sigue conservando intacta su esencia. La música tiene esa capacidad de detener el tiempo durante unos minutos y devolvernos a lugares de nuestra vida a los que solo podemos regresar a través de ella. Y pocas trayectorias repres